Hola, soy Ixt…¡vaya, veo que volvieron! Me da mucho gusto tenerlos de vuelta. Sientanse como en su casa por favor, ahora mismo les llevo sus bebidas ¿lo mismo de siempre? ¡Perfecto!
¡Listo! Aqui tienen.
¿Desean continuar con la historia de Valdor y sus amigos Felurina y Kenzaiten?
¡Muy bien! Continuemos:
Por fin habíamos llegado a Payon, el trayecto fué más largo de lo que esperábamos, pero ahora podíamos refrescarnos del intenso calor del desierto.
– Chicos, busquemos el INN primero, es importante tener reservación, no sabemos qué tanta gente se esté hospedando en Payon, además ¡Nos urge una ducha!– nos instó Felurian.
– Seeehhh– respondió Kenzaiten. Sus respuestas siempre eran de pocas palabras y era tranquilo, pero lo consideraba un gran amigo además de que era siempre confiable. Alcanzamos la última habitación de 2 camas en el INN, como era de esperarse, había demasiadas personas.
–¡Pido una cama!– dijo rápidamente Felurian. Así que a Kenzaiten y a mí nos tocaría compartir.
Nos bañamos, nos pusimos ropa limpia y fuimos a vender todo lo recolectado en el viaje. Sumamos una gran cantidad de zeny así que fuimos a intentar conseguir mejor equipo, pero nada nos servía ya que todo era para archers.
–Chicos, tengo hambre ¿qué les parece si vamos a comer a un restaurante?- dijo Kenzaiten después de mucho tiempo de dar vueltas. Felurian y yo estuvimos de acuerdo, así que fuimos a buscar un lugar para almorzar. Encontramos un lugar que era dirigido por gente de nuestro mismo país y fue nostálgico comer algo parecido a nuestra vida normal. Yo pedí unos tacos de savage baby al pastor, Felurian un aguachile de kukre con su respectivo tarro de cerveza bien helado y Kenzaiten mole de peco peco.
Mientras estábamos comiendo, pudimos ver a muchas personas en estado de shock, gente alcoholizada diciendo que todos nos iríamos al infierno. Definitivamente no es lo que esperas ver en cualquier juego MMO.
– ¿Por qué no investigamos qué está sucediendo? Aquí pasa algo raro – dijo Felurian después de unos minutos.
–Pero aún no terminamos de comer Fel – objetó a Kenzaiten.
-Ken, Felurian tiene razón, es importante saber qué está ocurriendo, ya que así podemos tomar cartas en el asunto de nuestra supervivencia– dije finalmente lamentando el no poder terminar mi comida en paz. Así que pagamos la cuenta y decidimos caminar por la ciudad para ver qué era lo que estaba pasando.
Vimos a muchas personas en camino a Payon Dungeon, sin duda era lo que mejor recordábamos todos. Aquí era donde podíamos conseguir zeny, subir niveles y armarnos de un buen equipo después. ¡Sonaba fácil! lo habíamos hecho cientos de veces. “¿qué podría salir mal?” pensé. No podía estar más equivocado.
Al llegar a Payon dungeon la imagen era devastadora. Había usuarios sacando cadáveres por la entrada, uno tras otro decenas de usuarios muertos apilados mientras iban desapareciendo poco a poco. Me volví para mirar a Felurian y me di cuenta que estaba petrificada, en estado de shock, con los ojos bien abiertos y sin poder articular ninguna palabra. Kenzaiten por su parte respiraba agitado y temblaba. Era algo impactante y aterrador.
–Chicos, ¿están seguros de querer seguir?– les pregunté.
–Valdor, tenemos que intentarlo. ¡Mira la cantidad de cadáveres que están sacando! ¿Y si hay personas atrapadas que podamos rescatar? ¡No podemos quedarnos sin hacer nada, prometimos ayudar a todos!– contestó Felurian con lágrimas en los ojos y visiblemente alterada por mi pregunta.
–¡A donde ustedes vayan iré yo!– exclamó Kenzaiten con algo de emoción.
– Muy bien ¡Pues vamos!– Dije mirando a ambos.
Al entrar al dungeon nos sorprendimos porque nada se parecía al juego. Estaba oscuro y apenas podíamos ver ya que solo estaban iluminadas algunas antorchas además de que una extraña y densa niebla reducía aún más la poca visibilidad que teníamos. El aroma era pútrido, lo más horrible que yo había olido jamás y se escuchaban muchos gritos desgarradores. Parecía una película de terror.
–¡Ruwach!– exclamé con un hechizo para invocar la llama azul y ver si podía iluminar más. Para mi sorpresa funcionó.
Felurian iba al frente y Kenzaiten en la retaguardia, ambos iban con buffs y yo estaba alerta a sus puntos de vida. Encontramos mucha sangre en el camino, restos de cuerpos humanos y uno que otro poporing. Vimos que venía corriendo, con sus ropas rasgadas y llorando desesperada. Estaba herida así que Felurian la llamó -¡Chica maga, ven con nosotros, te protegeremos!- La chica se puso a mi lado y pude curarla.
De pronto escuchamos muchos pasos y gruñidos. La chica comenzó a temblar mientras decía en voz baja
– Lo siento-. Al huir ella, había juntado toda una horda de monstruos detrás y ahora avanzaban hacia nosotros, los teníamos justo al frente, lo sabía. Podíamos escucharlos, pero no podíamos verlos.
FIN CAP 3
¿Es aterrador cierto? ¿Alguna vez les ha pasado algo así?
Creo que tendremos que continuar la próxima vez ¡que tengan un excelente día!
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